soy
NOELIA CUEVAS
Soy pintora, grabadora, diseñadora gráfica, santanderina, madre, hija, hermana, mujer, amiga..
Afortunada de disfrutar del arte desde niña, me respaldan más de 25 años de experiencia laboral en el mundo del diseño, sumados a proyectos artísticos personales.

CRÍTICAS
NOELIA CUEVAS
CRÍTICA: – Carmen Quijano
Santander, Catálogo exposición ARQUITECTURA EMOCIONAL 2026
Habitar la memoria |
| «Porque la casa es nuestro rincón del mundo. Es… nuestro primer universo. Es realmente un cosmos». Gaston Bachelard, La poética del espacio. |
«Porque la casa es nuestro rincón del mundo. Es… nuestro primer universo. Es realmente un cosmos».
Gaston Bachelard, La poética del espacio.
La arquitectura no es solo una organización de muros, proporciones y materiales, sino también una construcción inmaterial hecha de recuerdos, sensaciones y emociones. En este sentido, las ideas del filósofo francés Gaston Bachelard, desarrolladas en La poética del espacio, transformaron profundamente la manera de comprender el habitar. Para Bachelard, la casa no es únicamente un objeto funcional, sino un refugio íntimo donde se resguardan la memoria, los sueños y la identidad.
Estas reflexiones encuentran continuidad en Los ojos de la piel, del arquitecto finlandés Juhani Pallasmaa, quien propone recuperar una concepción multisensorial de la arquitectura, capaz de experimentarse con todo el cuerpo y alejada del «ocularcentrismo» imperante en la sociedad contemporánea. Desde esta perspectiva, el espacio no debe limitarse a ser observado, sino percibido a través de la luz, la textura, el sonido, la temperatura y el silencio.
Ambos autores coinciden en que habitar va mucho más allá de ocupar un espacio físico. Un lugar verdaderamente significativo no se recuerda solo por su forma, sino también por las emociones que despierta. Así, la arquitectura se convierte en un medio capaz de conectar el cuerpo, la memoria y la emoción.
En este marco conceptual habita la exposición Arquitectura emocional, que rinde homenaje a un ámbito familiar, a un lugar compartido y a los objetos y personas que lo vivieron. Lejos de representar los ambientes de manera realista, las imágenes aparecen tamizadas por el recuerdo, mientras que la paleta cromática contribuye a distanciar la obra de una experiencia estrictamente personal para adentrarse en una dimensión colectiva con la que el espectador puede identificarse.
La obra de Noelia Cuevas alberga cierta nostalgia, que no tristeza, reforzada por los tonos empleados y susceptible de entenderse como una forma de afrontar el duelo por quienes ya no están, aunque su recuerdo y su presencia simbólica permanezcan. Así puede observarse en las dos obras tituladas El azul, su lugar, y el de todos, donde se configura un lugar imaginado en el que confluyen varias capas de lectura dadas por el título, la escena, los objetos, el color azul predominante, las presencias y las ausencias.
La muestra se articula en torno a una triple dimensión —lo representado, la huella y lo compartido—, donde los objetos adquieren un papel central como contenedores de historias y memoria. Cada uno encierra una doble lectura: por un lado, su presencia física y, por otro, el significado afectivo que acumula con el paso del tiempo. Esto se hace especialmente visible en Fragmentos en uso, Mirando, jugando con mis hermanos y Detalles o encuentros en la librería, donde distintos objetos cotidianos emergen como elementos significativos por las historias que evocan y por su capacidad de remitir a diferentes momentos de la vida de la creadora.
Así, Arquitectura emocional invita a detenerse serenamente y a observar cada detalle para completar un imaginario que parte de lo íntimo y se transforma en algo compartido. Es, en definitiva, una invitación a dejarse llevar por aquellos rincones que configuran el universo emocional de la artista e imaginar los propios.
¿Quién no ha cerrado alguna vez los ojos y ha podido sentir una presencia o regresar a un instante concreto de su vida?
NOELIA CUEVAS
CRÍTICA: – Manuel Rebollar Barro
Santander, 1 de junio 2026.
diariosigloxxi. Arquitectura emocional
Arquitectura emocional |
| Noelia Cuevas, en su exposición recién inaugurada, rinde homenaje a los que siguen aquí sin seguir, a los que una vez ocuparon un espacio en un tiempo cercano al nuestro, a los que tuvieron una tridimensionalidad exacta que ya no está |
La vida nunca es lo que sucede, ni mucho menos, eso quedaría a los ojos de la objetividad plena, esa que no existe. La vida es cómo percibimos cada uno de nosotros lo que sucede, cómo lo afrontamos, cómo construimos a nuestro alrededor estructuras ficcionales que nos mantienen en pie independientemente de los acontecimientos que nos sacuden a diario. El termómetro puede marcar 25 grados, sí, hecho aparentemente objetivo, sí, pero lo que importa realmente es la sensación térmica de cada cual, como bien se aprecia cada vez que se pone el aire acondicionado y los múltiples conflictos que acarrea.
En Hamnet, la exitosa novela de Maggie O’Farrel relanzada al calor de la oscarizada versión cinematográfica de este año, se nos cuenta la muerte de un ser querido y cómo afrontan cada uno de los personajes de su alrededor esta pérdida. El gran hallazgo de la autora irlandesa, más allá de su extraordinaria prosa sensorial y emotiva, está en construir con verosimilitud la manera en la que un joven llamado William Shakespeare, que todavía no sabe que será el gran William Shakespeare que todos conoceremos, se acoge a lo que mejor sabe hacer –escribir teatro– para mantener con vida el recuerdo encarnándolo en el príncipe Hamlet y, así, de esta forma, aquietar el dolor y poner tiempo entre medias para seguir hacia delante.
Noelia Cuevas, en su exposición recién inaugurada, rinde homenaje a los que siguen aquí sin seguir, a los que una vez ocuparon un espacio en un tiempo cercano al nuestro, a los que tuvieron una tridimensionalidad exacta que ya no está, que se desvanece por el mero hecho de vivir, pero que se agarra, con denuedo, al recuerdo y a la memoria personal para hacerla universal en los puntos de unión que siempre tienen los lugares comunes: sofás, pianos, libros… todo ello en tonalidades cian, que es el color donde se aloja la niebla de la reminiscencia.
La artista –siendo ya la Noelia Cuevas que todos conoceremos– condensa y matiza con maestría en su pintura “Sala de estar y de no estar” todo lo establecido en el famoso monólogo del autor inglés, ya que, frente al “ser o no ser”, que establecía la disyuntiva excluyente “vivir o morir”, ella abraza la unión de las dos realidades de manera literal y metafórica en el cuadro, un reflejo exacto de lo que sucede, un grito ilustrado de un adiós, que se convierte en un cálido hasta siempre por obra y gracia de la magia de la pintura.
Vayan a verla, no se arrepentirán, ante sus ojos se producirá la alquimia del recuerdo, la que espera un chispazo para materializarse entre las rendijas del pasado y alcanzar, mientras dura la visión, la eternidad.
Noelia Cuevas y su Arquitectura emocional nos confirma que solo somos mientras los demás sean y que el arte es lo único que posibilita un pasaporte hacia la trascendencia, una resistencia al olvido.
NOELIA CUEVAS
CRÍTICA: – Eva García González
Santander, 29 de mayo 2026.
Arquitectura emocional |
| Noelia Cuevas retrata su casa familiar en la muestra pictórica ‘Arquitectura emocional’ Santander, 29 may .- La artista santanderina Noelia Cuevas ha inaugurado este viernes la muestra de pintura ‘Arquitectura emocional’ en el Centro de Arquitectura Ricardo Lorenzo, en la que retrata la casa de sus padres a través de pinturas como un ejercicio de memoria. |
Cuevas, que también es diseñadora gráfica, explica a que esta exposición «transforma espacios cotidianos en territorios de memoria» a través de elementos como la luz, el color y la construcción del entorno.
La muestra, que podrá visitarse durante el mes de junio, ilustra objetos como sillas, estanterías y espacios del hogar de sus padres que, «aunque no tienen nada de especial» en sí mismos, adquieren una carga emocional con el recuerdo que se construye de ellos.
En este sentido, el público no solo observa, sino que reconoce los espacios que ve y los reconstruye desde sus propios recuerdos para crear una memoria compartida entre todos los espectadores.
Recuerdos colectivos
El proyecto plantea la posibilidad de construir un espacio común a partir de múltiples miradas, donde distintas vivencias y recuerdos convergen.
La exposición se articula en torno a tres niveles de lectura: el espacio representado, lienzos que parten de escenas domésticas cotidianas; la «huella del espacio», objetos que representan lo que estuvo o podría haber estado; y el espacio compartido, una «dimensión abierta» que desplaza la experiencia de lo individual hacia lo colectivo.
Junto a las obras pictóricas, pequeños fragmentos suspendidos en esferas transparentes contienen objetos relacionados con «la esencia de cada espacio», y completa el recorrido un libro creado por la artista a partir de distintas fotografías de un mismo grabado que regaló a su gente cercana.
Cada grabado contiene una página de un libro de la biblioteca del padre de Cuevas, y con el libro ha querido reunir fotografías hechas por cada familiar o amigo que ilustren cómo reside su grabado en cada casa.
«Me interesaba más ver cómo vivía cada grabado en cada uno de los hogares que la estética de la fotografía en sí», resalta, y añade que el proyecto pretende devolver las páginas de esos libros, repartidos en los grabados, a la estantería en la que «nacieron».
Cerrar el círculo
La artista cuenta que al llegar al espacio del Centro de Arquitectura Ricardo Lorenzo, cuando comenzó la elaboración del proyecto, vio que había una gran foto de la casa de sus padres, la misma que ella retrata a través de esta exposición.
Así descubrió que Ricardo Lorenzo fue el arquitecto del edificio en el que se crió y recuerda la anécdota como una casualidad que «cierra el círculo» de su muestra.
Además pidió al Colegio que le prestara la foto para incluirla en la exposición, integrándose en una muestra que, desde los recuerdos de la infancia, el dolor de la pérdida y el retrato del recuerdo, busca ahora ser percibida de formas diferentes por los espectadores.
La exposición de Cuevas abre la temporada expositiva que el Colegio de Arquitectos de Cantabria ofrecerá en el Ricardo Lorenzo hasta final de año e incluirá propuestas de diferentes disciplinas artísticas.
Podrá visitarse de martes a viernes de 10.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 20.00 horas; y los sábados de 11.00 a 13.00 horas.
NOELIA CUEVAS
PRENSA: – cantabriadirecta.es
Santander, 02 de junio 2026. cantabriadirecta.es.
Arquitectura emocional |
|
Exposición de Noelia Cuevas, en el Centro de Arquitectura Ricardo Lorenzo del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria, hasta el 27 de junio. Lugar: Centro de Arquitectura Ricardo Lorenzo, C/ Los Aguayos, 1-5, Santander / MARTES A VIERNES: 10:00 H. a 14:00 H. y de 18:00 H. a 20:00 H. SÁBADOS: 11:00 H. – 13:00 H. ( https://www.coacan.es/ ) |
Exposición Arquitectura emocional, un proyecto que puede visitarse en el Centro de Arquitectura Ricardo Lorenzo del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria. La muestra se articula a través de tres niveles que exploran la relación entre arquitectura, memoria y experiencia emocional:
1. Pintura: el espacio representado
Los lienzos parten de escenas domésticas cotidianas, entendidas como contenedores de memoria. No se busca una representación literal, sino la capacidad del espacio para activar una memoria emocional que, aunque nace de lo personal, aspira a ser reconocible de forma universal.
2. La huella del espacio
Algunas obras se expanden más allá del lienzo mediante la incorporación de elementos físicos vinculados a su esencia. Estos objetos reales se presentan encapsulados en esferas transparentes, suspendidas dentro de estructuras mínimas, sin apoyo visible, estableciendo un diálogo entre presencia, fragilidad y recuerdo.
3. El espacio compartido
El proyecto plantea la posibilidad de construir un espacio común a partir de múltiples miradas, donde distintas vivencias y recuerdos convergen. Entre las piezas que forman parte de la muestra, se encuentra un trabajo desarrollado a partir de fotografías enviadas desde diferentes hogares donde habita una obra gráfica vinculada a la exposición, generando una cartografía íntima y compartida de la memoria doméstica.
NOELIA CUEVAS
CRÍTICA: – José Antonio Aracil Goñi
Paris
Artesanía del arte
Artista y artesano, relación semiótica o puente bajo el que se desliza el arte. En Noelia Cuevas, como en algunos artesanos grabadores, confluyen esas dos vertientes: técnica del estampado al servicio de una profunda inspiración creadora. Han dejado sus manos momentáneamente los pinceles –de las que sale un expresionismo gestual tan exquisito, tan femenino…- para dominar los secretos de la resina, del ácido y el zinc, su espacio natural de artesano. Juego de influencias, flujo de vasos comunicantes, diálogo con su propia alma. Artista y artesano.
En este nuevo trabajo, Noelia ejercita su mano grabadora en cuatro grupos temáticos: personajes, arquitectura, paisajes y estampados abstractos de sutiles efectos tonales. En común, una gama reducida de colores: sepias opacos entre ocres luminosos, azules nocturnos, negros de silueta, blancos de contraste, camafeos en tinieblas y una reflexión, sensible y fina, sobre la materia en su estado puro y casi primigenio.
La luz quiere estamparse, pero la artista se resiste. Sólo “el personaje sentado” en una silla de aire y doble cruz por respaldo parece recibir el sol, deprimido, deshumanizado, en un bosque perfectamente delimitado por el vacío y las sombras. Noelia reflexiona sobre la presencia ausente, el diálogo imposible de los vivos noctámbulos –desencarnados y desmembrados- con la maravilla inaccesible que se ocultó. Búsqueda o espera eterna. “…La encontraron./ ¿Qué? –La eternidad. /Es el mar/ que se fue con el sol”. Así describe Rimbaud el desgarro que le produce el amor ausente. Los artistas, sin embargo, los auténticos, no se complacen en esa manipulación mística de los poetas, no escamotean las mediaciones. Y en su plástica, el horror y los monstruos pueden gritar el más desesperado o más tierno engendro del amor. Nostalgia, tristeza, angustia y sin duda rebelión. La tela o cualquier otro soporte (retoño del cobre, de la piedra o del zinc) permite devolvernos un eco de desesperanza o de esperanza convulsiva o de emoción disforme. La complejidad del hombre expresada en gestual monstruosa.
Así lo vemos en la resina y aguafuerte que podríamos llamar “Despedida del amor”. Un diálogo de sordos entre un monstruo desencarnado humanoide, quien se arrastra subiendo del vacío a la noche, y la mujer/sol transparente en su feminidad de eterna vestal, con un pañuelo que agita en despedida conmovedora. Los dos están separados por una columna en la que se adivinan esbozos de personajes que han marcado una historia común, o la del hombre a secas, en su búsqueda de conocimiento, amor o eternidad. Abajo los dos rostros apacibles de una ternura antigua. Exacta ocupación del espacio. Maravilla…
Los grabados figurativos de Noelia provocan la reacción del espectador. La simple mirada estética, o técnica, no vale aquí. Nos impulsan a ver más adentro, a interpretar emociones, a reflexionar sobre una narrativa plástica del destino: incluso en los gofrados de “…Desnudos femeninos”. Verdes deslavados, azul de vientos nocturnos. Belleza y soledad.
También en la serie de paisajes, Noelia interpreta rumores que le vienen de dentro. Esos “árboles” inclinados parecen desplegar las ramas tal pájaros fantasmáticos o bailarines o bailarines multibrazos de la noche que intentan desesperados buscar la luz. Ha conseguido evocar sutiles efectos de movilidad misteriosa con un excelente trabajo de la perspectiva.
Aparece por supuesto una intención técnica de perspectiva en las zincografías “Arquitecturas”. En un aguafuerte que representa un pórtico monacal, la artista nos hace un guiño. Cada arco y capitel, en efecto, heredan un estilo distinto. Noelia juguetea con los estilos del pasado y crea el “Pórtico los capiteles amigos”. Tanto le complacieron al abad todos los proyectos que, vestido de mitra y báculo salomónicos, ordenó al monje jefe de obra que se construyera un pórtico, síntesis de todos ellos. Humor, reconocimiento al genio del hombre y expresión en boceto del detalle.
Los hermanos Crommenlynck, Aldo y Piero, fueron los grabadores artesanos, y los cómplices de Picasso entre los años 1959 a 1963, en el pueblo de Mougins. El malagueño, entonces, domesticaba febrilmente el cobre con buriles y puntas secas. Las idas y venidas constantes, con planchas vírgenes o grabadas, del taller de los Crommenlynck a la mansión del artista, y viceversa, hicieron que el camino se conociera como “Ruta del Cobre”. Así se le conoce todavía. Picasso comentaba por otra parte que en el grabado “cogía fuerzas para volver a pintar”. Noelia no tienen que inventarse caminos del zinc o rutas del cobre: en su misma persona, bajo el mismo techo de su taller, se desplaza sin esfuerzo por el triángulo de su inspiración: de la mesa de dibujo al tórculo o al caballete. En pocos pasos, como se lo vaya dictando su llama creativa. Descubriendo activamente nuevos campos. Artista y artesano en un vaivén de influencias bipolares.
NOELIA CUEVAS
CRÍTICA: – María de Torres-Solanot.
Licenciada en Historia del Arte.
El espejo transparente
¿Qué es el cristal de un escaparate?. ¿No funciona a veces como un espejo en que el espectador se ve reflejado?. En otras ocasiones es una pantalla transparente que nos permite ver lo que hay al otro lado. Acaso sea las dos cosas a la vez. Noelia Cuevas lo define como “plano que divide la realidad en dos espacios y que puede utilizarse, tanto para enmarcar el interior del establecimiento, como el instante de vida que se presenta al otro lado”. A partir de esta idea, y de todo lo que sugiere, esta artista santanderina nos presenta una exposición dotada de una gran unidad, dada tanto por el desarrollo de un mismo tema como por un mismo tratamiento técnico y una cierta uniformidad cromática.
Noelia nos presenta una realidad de la sociedad actual: la atracción que ejerce el mundo comercial con su variada y vistosa oferta de productos, y la insatisfacción última de los hombres satisfechos. Representa a las figuras humanas como maniquíes y a la inversa, de forma que crea una confusión que resalta la soledad del ser humano e invita a la reflexión. Para ello se vale de esa dualidad de estar dentro-fuera que propicia la mirada a través del escaparate. Todo ello enmarcado en una serie de “paisajes urbanos a escala humana” ,o, como también dice la creadora: “paisajes humanos en un entorno urbano, pues en el interior de los centros comerciales no se muestran muchedumbres ansiosas, sino la aislada figura humana”.
Nos encontramos ante una obra vigorosa, lleno de fuerza y solidez. Predominan en ella los amarillos, ocres, verdes y un azul ultramar que provoca un gran efecto. Hay un equilibrio entre la línea y el color. Las figuras geométricas contraponen su frialdad a la forma humana. Las texturas del fondo, más suaves, casi oníricas, entran en contraposición con la rotundidad de la imagen geométrica y con el aspecto del ser humano… La fuerza del color y la austeridad de las líneas provocan una impresión dramática que acentúa el mensaje que la artista nos transmite.
Siendo una pintura figurativa, en casi todos los lienzos hay una parte abstracta. Al final de todo ello subyace el poso de una velada crítica a la sociedad de consumo, asumiendo la autora la contradicción de que necesitamos, necesita la obra de arte, de dicha sociedad.
NOELIA CUEVAS
CRÍTICA: – Antonio Martínez Cerezo
Diccionario del Arte Español Contemporáneo
Firme en la tierra y querenciosa de cielos
Tiene nombre de canción y ambiciones de marisma. Noelia es pequeña y delicada, frágil y fuerte, como las rosas azules que cultivaba Reiner María Rilke para que le castigaran los dedos y le llenaran de erizos las entretelas del alma. “Los bellos caminos no llevan lejos”, reza un proverbio chino que todo artista debería tener por lema de obligada lectura diaria. La pintura que persigue la belleza no es más que pintura bella, porque la verdadera belleza no es la que el artista abraza, sino la que abraza al artista. Por eso, porque detesta que el bello camino no la aleje de la esquina donde moran los artistas sin imaginación, Noelia Cuevas, tan chica y vivaz, tan alegre y resuelta, anda enredada en parcelaciones de la realidad que lejos de oscurecer la belleza la fraccionan en pequeñísimas partes que no se explican sin el todo. Noelia Cuevas, dicharachera y locuaz, con un gracioso punto cantarín que se me antoja puertochiquero, se pone frente al paisaje y no ve un paisaje, sino todos los paisajes que caben en el paisaje. A partir de ahí, la visión de la costa se le fragmenta, porque la pintora no olvida, no puede olvidar, que ha existido una especie de pedrada al cristal que se llamó cubismo. Por ahí deambula ella, mezclando la realidad más exquisita y lírica, con el informalismo y la fragmentación, haciendo para deshacer, deshaciendo lo muy hecho. Pintar tres cuadros de un cuadro para que sigan siendo un cuadro es una hermosa aventura. Dípticos, trípticos, polípticos o como se llamen… Noelia Cuevas anda muy enamoriscada con esas aventuras parceladoras. La artista cántabra ha pasado por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y ha vuelto enriquecida de espíritu. Luego, se ha asomado al brocal del pozo del grabado y no ha resistido la tentación de comprarse un tórculo para representarse ella misma en las aguas sin fondo de la obra gráfica. A Noelia Cuevas un malavisado le ha dicho que el grabado verdadero es el que no conoce más de una tinta. Convencida por la experiencia de que no es así, Noelia Cuevas anda grabando con tintas de muchos vuelos. Los que contemplen con atención sus cuadros verán que la pintora está en un proceso de cambio. Hasta aquí, la pintora se ha contentado con pintar paisajes, fiel al precepto de Stevenson: “el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies”. En ello está, firme en la tierra y querenciosa de cielos. De camino en el camino la encuentro en la fría mañana de domingo en que se resuelve ya definitivamente el mes de enero. Entre sus obras, notables por su ejecución y encomiables por sus alcances, hay una que llama poderosamente mi atención, en el la que creo –y así lo hago ver- descubrir que Noelia Cuevas comienza a transitar un camino que ni siquiera ella sabe aún –porque no se ha percatado- a qué cielo ha de transportarla. En realidad, el cuadro son tres cuadros, un tríptico cuyos tres paneles parecen hermanados por el camino y el cielo de Stevenson. Dos figuras, como de herrumbrosas estatuas, y un afiladísimo árbol dirigen la emoción hacia el plano cenital. En este cuadro, que tanto recuerda el magisterio sobrerrealista de Chirico, Noelia Cuevas ha renunciado al placer de pintar la belleza, para expresarse en términos de belleza. Aparentemente se trata de un paisaje; pero de un paisaje de tan batido acero, tan silente y horro de accesioridades, que más que un paisaje convencional es un paisaje metafísico. Cuántos vuelos hay en ese vuelo que recuerda los vientos del propio fuego que cantaba Juan Ramón Jiménez en su inagotable animal de fondo. Este cuadro, compendio de todos sus cuadros, rezuma la difícil facilidad de lo bello conseguido.
NOELIA CUEVAS
BECAS:
Becada y Diplomada en Diseño Gráfico y Técnicas de Grabado en la Escuela de Grabado y Diseño Gráfico de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Madrid (1991-1994).
Becada en el Universidad Olomouc (República Checa) Curso de grabado a color impartido por el profesor N. Kracyna,
Becada por la Fundación Casa de la Moneda, Curso-seminario de grabado, dirigido por E. Brickmann. 1995.
Becada por la Asociación Genoz, beca “Pintura-Paisaje”,
Becada por la Universidad Computense de Madrid, Curso de pintura en El Escorial., dirigido por Gloria Torner,
NOELIA CUEVAS
GRABADO:
Presentación calcográfica del premio CEIM 1992.
Colección de grabados, “Vistas de Madrid”, distribuida en Madrid y Barcelona.
Realización de grabados y estampación con motivo de la 63ª y 64ª Promoción de la Escuela Universitaria de Enfermería.
Estampación serie de grabados para el Ilustre Colegio de Arquitectos de Cantabria. 1.998.
NOELIA CUEVAS
PRINCIPALES EXPOSICIONES:
Exposición en CENTRO DE ARQUITECTURA RICARDO LORENZO. (CARL).
29 de mayo / 27 de junio 2026.
C/ Los Aguallos, 5. Santander.
Sala «Universidad de Palacky» Olomouc.» República Checa.
Fundación «Casa de la Moneda», Madrid.
Escorial, Madrid.
Galería «El Cantil», Santander.
Galería “Vicente-Cristina”, Huelva.
Sala «Nájera». Plaza de la independencia, Madrid.
Fundación Caja Madrid. Madrid.
Galería «Pedro Flores» Murcia.
Casa de Cultura de la Asociación Genoz. Cacicedo. Santander.
Palacio de Albaicín. Inauguración Casa de cultura»Sala de invitados». Noja, Cantabria.
Exposición colectiva itinerante «Resonancias «3, 2, 1, 2, 3».
GRABADO
Feria del libro de Madrid, stand de la F.N.M.T.
Caja Madrid, Madrid y Segovia.
Palacio de Albaicín. Inauguración Casa de cultura»Sala de invitados». Noja, Cantabria.
PREMIOS
Primer premio pintura regional 5º Certamen Cultural para jóvenes.
Primer premio carteles control de calidad en la F.N.M.T.
Primer premio logotipo centeneario de la F.N.M.T.